Un salto generacional

por Monsieur X

Atrás queda ya aquel lejano 1.999 cuando me suscribí por primera vez a una página de ‘dating’. Por aquel entonces, y a pesar de llevar aquella website cinco años funcionamiento, la experiencia de navegar en aquel portal no resultaba demasiado agradable. La interface era tosca, las usuarias en mi ciudad escasas, y lo peor de todo: las conexiones a la red en aquella época eran terriblemente lentas. Aun así preví que el potencial de aquel concepto para contactar con chicas era excepcional.

Pero sólo hay que recular en el tiempo un par o tres de generaciones para darnos cuenta de la gran revolución que internet ha supuesto nuestras vidas y en concreto en el ámbito de las relaciones personales.

Mis abuelo conoció a mi abuela cuando ambos eran aun unos adolescentes. Tras años de flirteo acabaron siendo pareja, casándose y teniendo un montón de hijos. En aquel entonces ellos vivían en un medio rural donde el mercado de solteros se reducía a la gente que vivía en su pueblo y poco más. Y era entre aquellas pocas docenas de mozas casaderas entre las que mi abuelo tenía que escoger pareja. Para aquel hombre el espectro del género femenino se limitaba a aquello y no había más. La siguiente generación, la de mis padres, habitaba en una capital de provincias. Digamos que el foro de solteros donde poder escoger pareja era algo mayor y el círculo social de mi padre de entre donde podía escoger pareja se extendía a unos cuantos cientos de candidatas. Ya en la década de los ochentas mi hermano mayor -nueve años mayor que yo- era un verdadero depredador de discoteca. Conocía todos los locales de ocio nocturno de la ciudad y se movía por una decena clubs con bastante fortuna; probablemente, y viviendo en una ciudad más o menos grande como es Barcelona, su foro se extendía hasta unos miles de potenciales candidatas.                                                                                                   Y ahora vamos con lo mío. Y he de admitir que me siento afortunado por vivir en estos días en los que, sin apenas pretenderlo, ya todos estamos inter-conectados. Días en los que el foro de chicas con las que puedo ligar, gracias a internet es prácticamente ilimitado. Sólo en mi ciudad hay miles -literalmente-. Y si amplío el radio de acción a ciudades del extrarradio el número se multiplica por diez. Decenas de miles de chicas en la red susceptibles de interesarse por mí. En resumen, un plato tan grande que afortunadamente jamás podré acabarme. Y esto ya no es aquel 1.999 cuando comencé a serpentear por la red. Atrás quedaron aquellos tiempos en los que las personas que tenían acceso a internet eran unos pocos privilegiados. Y por fortuna también quedaron atrás aquellos días en que las usuarias más activas en la red eran aquellas chicas híper tímidas que sólo se sentían seguras comunicándose desde la privacidad que les proporcionaba zafarse detrás de una pantalla. Hoy en internet ya estamos todos. Hoy no existe un perfil determinado de suscriptoras, y en las páginas de ‘dating’ hoy encuentras desde la ejecutiva cuya frenética agenda hace que su tiempo de ocio sea muy limitado hasta la post-adolescente de 19 añitos que aprendió a usar el messenger antes que el móvil. Así que…. si prefieres quedarte al margen…. tú te lo pierdes amigo!.

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